Cómo aumentar los eosinófilos

Como parte fundamental del sistema inmunológico y de las variedades de glóbulos blancos que hacen parte del cuerpo humano, los eosinófilos corresponden a un componente más de la sangre que tiene la misión de combatir principalmente a las infecciones de origen parasitario. Se desarrollan en la médula ósea a partir del proceso de homatopoyesis y disponen de un rango de vida de entre 3 y 4 días en la sangre para luego migrar hacia los tejidos donde permanecen unos cuantos días más.

Puesto que este tipo de leucocito defiende al organismo de infecciones, disponer de los valores normales de eosinofilos es fundamental para gozar de una buena salud. De ahí que la preocupación por cómo aumentar los eosinófilos sea una preocupación recurrente, ya que un conteo bajo de estos no es otra cosa que un indicador de enfermedades y diversas alteraciones.

Aumentar los eosinófilos bajos

En primera instancia, es vital resaltar que los niveles apropiados de eosinófilos oscilan entre el 1% y el 4% de las células blancas de la sangre, por lo tanto, cuando los resultados de la prueba de sangre arrojan una cantidad menor a 50 células por microlitro, es entonces cuando se confirman los eosinófilos bajos, algo que medicamente se llama eosinopenia.

Ahora bien, si el propósito es incrementar sus valores, lo que se acostumbra a recomendar en estos casos es incrementar el consumo de agua durante el día, llevar una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, dormir como mínimo 7 horas diarias y realizar algún tipo de ejercicio o actividad deportiva. Adicional a esto, el médico buscará tratar la enfermedad subyacente que es la que en una mayor parte genera los diferentes síntomas, asi que la aplicación de corticoesteroides y en general todo lo que permita superar la infección será de gran beneficio.

Peligros de los bajos niveles de eosinófilos

Las enfermedades asociadas a este cambio van desde las ya mencionadas infecciones parasitarias hasta alergias y el asma, la urticaria, la fiebre de heno además de patologías como la fiebre tifoidea, la leucemia y la esquistosomiasis también hacen parte de este abanico de posibilidades.

Una mayor tendencia al estrés, al lupus eritematoso diseminado y a la anemia aplásica son otros factores que invitan a cuidar con esmero nuestro bienestar para así no tener que enfrentar estos desequilibrios, los cuales de la misma manera como pueden pasar inadvertidos y no provocar efectos de peso, también pueden llegar a acompañar los padecimientos anteriormente citados.

 

 

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