aceite de masaje

Aceites esenciales para los masajes

Si el masaje, por sí solo, ya es una práctica de excelentes resultados, combinado con otras terapias pro­porciona unos beneficios más rápidos y per­manentes. Los aceites esenciales y la música relajante, por ejemplo, estimulan el cerebro a través del olfato y el oído, y potencian los efec­tos del masaje gracias a un eficaz alivio de la tensión emocional.

A pesar del creciente interés por los aceites esenciales, éstos no son una simple moda. Las fragancias naturales ya habían sido valoradas en las más antiguas civilizaciones;  specialmente en Oriente, donde la inclusión de aromas en la vida cotidiana y en ciertos ritos era algo habitual. En Egipto, por ejemplo, eran empleados tanto para elaborar perfumes como para embalsamar a los difuntos.

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Los avances científicos y el descubrimiento de sustancias artificiales mermó el uso de los aceites esenciales en Occidente, pero gracias al creciente interés por temas ecológicos se han recuperado muchos métodos naturales.

Los aceites esenciales pueden inhalarse o añadirse en baños y masajes, y con objetivos estéticos o terapéuticos. Por lo que respecta al masaje, los aceites esenciales puros son demasiado concentrados para emplearlos directamente, por lo que deben ser diluidos de un uno a un tres por ciento con aceites vegetales.

Un buen masaje precisa la utilización de acei­tes o cremas, los cuales facilitan el desliza­miento de las manos sobre la piel, evitan las raspaduras y, en definitiva, hacen que el masaje sea más cómodo y fluido. La mejor opción es el aceite, más cálido y práctico que la crema, y que además ayuda a cuidar la piel. La técnica de masaje que utiliza aceites vege­tales aromáticos recibe el nombre de «aromaterapia» y se ha convertido en una de las más populares en los últimos años. Cuando se frota la piel con el aceite, los poros permiten su paso hacia los capilares, y éstos distribuyen sus moléculas por todo el organismo. No hace falta utilizar una gran cantidad de aceite, ya que el cerebro reacciona a los estímulos de las esencias a unos niveles muy bajos, y ponien­do mucha cantidad sólo conseguiríamos que la piel y las manos nos quedaran grasicntas. Entre 10 y 20 mi son suficientes para que nuestras manos se deslicen con más suavidad por la piel.

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